Primero entendemos tu negocio a fondo — por fuera y por dentro. Después, con ese diagnóstico en la mano, instalamos un agente de IA que atiende tu WhatsApp las 24 horas. Este es el recorrido, parada a parada.
Qué vendes, a quién, cuál es tu objetivo y qué crees que te está fallando. Además, rellenas un cuestionario sencillo, en lenguaje normal, sobre cómo funciona tu día a día por dentro: quién atiende, dónde se apuntan las citas, cómo se cobra.
Analizamos lo que ve cualquier cliente: tu web, tus redes, tus anuncios activos, tu ficha de Google, tus reseñas y el recorrido real que hace alguien desde que te descubre hasta que compra. Todo con evidencias concretas — nada de opiniones al aire.
Con tus respuestas medimos cómo trabaja tu negocio de puertas adentro: captación, agenda, cobros, seguimiento, datos, retención… y cuántas horas al mes se van en tareas manuales que podrían hacerse solas.
Juntamos las dos fotos, la de fuera y la de dentro, y buscamos las contradicciones: el anuncio que paga por llevar clientes a un WhatsApp que nadie contesta, la promesa de tu web que tu proceso no puede cumplir, la reseña negativa cuya causa está en cómo trabajas. Cada hallazgo lleva su evidencia y lo que te está costando cada mes.
Un informe visual con tus dos cifras, dos mapas del recorrido de tu cliente — cómo funciona hoy y cómo funcionaría — y un único plan ordenado por retorno, con hoja de ruta a 30, 90 y más días. Incluye también lo que no conviene automatizar todavía.
Una sesión de 20–30 minutos: tus servicios, tus precios, cómo cierras una venta y tu forma de hablar. De ahí sale el "cerebro" del agente — con el diagnóstico de la auditoría como base. Si algo cambia en tu negocio, se actualiza al instante, sin tocar nada técnico.
Conectamos el agente al WhatsApp de tu negocio — tu número, tu identidad. Solo puede decir tus precios y compartir tus enlaces oficiales: nada inventado. Antes de entregarlo, lo sometemos a una prueba de estrés que intenta engañarlo con los trucos típicos, para comprobar que aguanta.
Responde de día y de noche como lo haría una persona: agrupa mensajes, transcribe notas de voz, entiende fotos y califica cada contacto (caliente, templado o frío) guardándolo en tu CRM. Tú lo ves todo desde un panel de control y puedes intervenir cualquier conversación cuando quieras.
El sistema se vigila solo: un guardián comprueba cada pocos minutos que todo sigue vivo y te envía un parte diario con los leads que merecen tu atención. Cuando tu negocio cambie — precios, servicios, tono — ajustamos el guion y el agente lo aplica en el siguiente mensaje.